Por: MSc.
Kelly Girón
Ser madre trabajadora es un rol que exige una gran cantidad de energía, tiempo y dedicación. A menudo, las mujeres que combinan la maternidad con una carrera profesional se enfrentan a un sentimiento de culpa constante. ¿Estoy dedicando suficiente tiempo a mi familia? ¿Estoy descuidando mi trabajo? ¿Soy una buena madre y una buena profesional?
La culpa
es una emoción compleja que puede generar una gran carga emocional. Cuando una
madre trabajadora siente culpa, puede experimentar: Estrés y ansiedad, agotamiento
emocional, dificultad para concentrarse, baja autoestima, aislamiento social. Es
importante reconocer que la culpa es una emoción normal y que muchas mujeres la
experimentan. Sin embargo, es fundamental encontrar estrategias para manejarla
y cuidar nuestra salud mental:
La
salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social.
Afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos cuando enfrentamos la
vida. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con
los demás y tomamos decisiones. La salud mental es importante en todas las
etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la adultez y la
vejez. Leer más:
Salud mental
La salud
mental es importante porque puede ayudarle a:
- ·
Enfrentar
el estrés de la vida
- ·
Estar
físicamente saludable
- ·
Tener
relaciones sanas
- ·
Contribuir
en forma significativa a su comunidad
- ·
Trabajar
productivamente
- ·
Alcanzar
su completo potencial
El término "supermamá" ha sido
durante años una especie de estándar al que las madres aspiran. Sin embargo,
esta imagen idealizada de una mujer que lo hace todo perfectamente, sin
cansancio ni errores, está lejos de la realidad y puede tener graves
consecuencias en nuestra salud mental. La búsqueda constante de la perfección y
la comparación constante con este ideal inalcanzable pueden generar una gran
presión psicológica y emocional en las madres. Es importante desmitificar la
figura de la supermamá y reconocer que es una construcción social que no
refleja la realidad de la mayoría de las mujeres. Todas las madres cometemos
errores, tenemos días malos y necesitamos ayuda.
👉👉No dejes de leer: "El equilibrio familiar y laboral: un reto posible"
Ser madre es un trabajo maravilloso y desafiante al mismo tiempo. Es importante que nosotras mismas nos demos permiso para no ser perfectas y para pedir ayuda cuando la necesitamos. Al desmitificar la figura de la supermamá y priorizar nuestro bienestar, podemos disfrutar más plenamente de nuestra maternidad.

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